Dentro del Derecho Penal, se encuentran dos pilares que guían el sistema legal: el Código Penal y la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LEC). El primero detalla las penas aplicables a quienes cometen delitos, desde multas hasta periodos en prisión. en cambio, la LEC regula las actuaciones judiciales en procesos penales, estableciendo el marco legal para el desarrollo de investigaciones y juicios.
¿Qué es el derecho penal?
El Derecho Penal es la rama jurídica que regula todos los delitos, sus penas y los procedimientos legales que determinan la reparación de los daños causados que infringen el Código Penal.
Es un derecho público, es decir, es imperativo y no puede ser dispuesto por las partes.
El objetivo principal del derecho penal es evitar que se produzcan actos lesivos contra cualquier bien jurídico de otra persona. Las penas varían en función del delito cometido y pueden ser desde el pago de una multa hasta entrar en prisión.
¿Qué normas regulan al Derecho Penal?
Existen dos normas que regulan el Derecho Penal:
- El Código Penal: es el conjunto de normas jurídicas que recoge las penas que se deben aplicar cuando una persona comete un delito. Estas penas pueden variar en función del delito y puede ser desde el pago de una multa hasta pasar un tiempo en prisión.
- La Ley de Enjuiciamiento Criminal (LEC): es el conjunto de normas legales que regulan las actuaciones judiciales relativas a cualquier proceso penal.
¿Qué es un abogado penalista?
Un abogado penalista es aquella persona que se ha especializado en Derecho Penal y desarrolla su labor ante los juzgados y tribunales de lo penal.
Asesora a sus clientes en los procedimientos penales tras la comisión de un delito, define las estrategias de defensa en caso de que una persona sea citada por la policía o el juzgado o se vea inmensa en un procedimiento penal.
Consulta tu caso con un abogado penalista.
¿Cuál es la finalidad del Derecho Penal?
El Derecho Penal tiene como objetivo mantener las buenas relaciones entre la sociedad, aplicando unos procedimientos y normas impuestas por la autoridad para proteger la paz social.
Se trata de proveer un castigo a las personas que han cometido un delito en algún momento de su vida para reconsiderar su conducta y prepararla para su posterior reingreso a la sociedad. El Derecho Penal persigue prohibir y sancionar las acciones que lesionen y pongan en peligro cualquier bien jurídico.
¿Qué implica el principio de proporcionalidad en las penas?
El principio de proporcionalidad refleja la idea de que toda pena debe guardar una relación equilibrada con la gravedad del delito cometido y con el daño causado. Dicho de otra forma, la pena no puede ser mayor que el daño que intenta corregir. Es una garantía que protege tanto la dignidad de la persona condenada como de quien sufre el daño.
En la práctica este principio se aplica en tres niveles:
- En la ley: quien legisla debe diseñar tipos penales con penas equilibradas y no excesivas.
- En la sentencia: individualizar la pena según la culpabilidad y las circunstancias personales.
- En la ejecución: la administración penitenciaria debe aplicar el castigo de forma proporcional al fin reeducativo que persigue.
El principio de proporcionalidad es un concepto que cumple la función de las penas: reeducar, prevenir y reparar. Se busca dar una justa correspondencia entre la culpabilidad de la autoría y el daño causado, asegurando que la justicia penal actúa con equilibrio y racionalidad.
¿Qué diferencias hay entre fraude fiscal y evasión de impuestos?
El fraude fiscal y la evasión de impuestos constituyen incumplimientos de las obligaciones fiscales, aunque difieren en su naturaleza, gravedad y consecuencias legales.
El fraude fiscal implica una conducta dolosa y deliberada por parte del contribuyente. Esta conducta puede manifestarse mediante la manipulación o falsificación de documentos, la ocultación de ingresos o la creación de estructuras empresariales ficticias con el propósito de reducir o eliminar la carga tributaria.
La evasión de impuestos es la omisión intencionada de declarar o pagar las obligaciones tributarias correspondientes. Aunque también implica una conducta ilícita, suele considerarse menos grave que el fraude fiscal, especialmente cuando los importes evadidos son menores.
El fraude fiscal y la evasión de impuestos comparten el objetivo de eludir las obligaciones tributarias, la diferencia es la forma en que se llevan a cabo y en las consecuencias legales que acarrean. En Euskadi, las autoridades fiscales han intensificado sus esfuerzos para detectar y sancionar ambas conductas.
¿Qué diferencias hay entre un delito doloso y culposo?
La clasificación de los delitos en dolosos y culposos determina la naturaleza de la conducta delictiva y la correspondiente sanción.
Un delito doloso se caracteriza porque la persona que lo comete actúa con intención y voluntad de realizar una conducta que sabe prohibida por la ley. En otras palabras, el autor es consciente de que su acción es ilegal y, aun así, decide llevarla a cabo. Podemos distinguir tres grados:
- Dolo directo: busca directamente el resultado ilícito.
- Dolo indirecto: el resultado ilícito no es el objetivo principal, pero es consecuencia segura de su acción.
- Dolo eventual: el autor prevé la posibilidad del resultado ilícito y, aun así, actúa aceptando dicho riesgo.
Un delito culposo ocurre cuando la persona, sin intención de causar un daño, lo provoca debido a una imprudencia, una negligencia o la falta de observación de las normas. Aquí, el resultado lesivo se produce por la falta de diligencia debida, no por una voluntad deliberada de infringir la ley. Es lo que de forma coloquial se conoce como un delito imprudente.
Ahora que ya conoces que es cada uno de los términos, vamos a destacar cuáles son sus principales diferencias. Comprenderlas ayuda a entender cómo se aplican en la justicia penal.
- La intencionalidad. En el delito doloso hay una intención clara de cometer el acto ilícito. En el culposo, el resultado se produce por falta de cuidado, pero sin intención de causar daño.
- La actitud frente al resultado. En el dolo eventual, el autor acepta el riesgo de que ocurra el resultado ilícito, confía en que no sucederá, aunque es un riesgo que asume. En el culposo ni siquiera es consciente de ese riesgo.
- La gravedad de las penas. Generalmente, los delitos dolosos conllevan penas más severas que los culposos, dado el componente intencional.
Si tienes cualquier duda, consulta con Bernedo Abogado y recibe asesoramiento profesional en materia de derecho penal.





