Cuando hablamos de divorcios conflictivos nos referimos a aquellos procesos marcados por desacuerdos profundos entre las partes en cuestiones como: la custodia y régimen de visitas de menores, la atribución del uso de la vivienda familiar, o la pensión compensatoria, entre otros.
Este tipo de divorcios no puede resolverse mediante el modelo de divorcio de mutuo acuerdo. En su lugar, debe recurrirse al divorcio contencioso, regulado por el Código Civil, con especial aplicación de las normas forales recogidas en la Ley 5/2015, de Derecho Civil Vasco.
Funciones del abogado en un divorcio conflictivo
La primera función de un profesional especializado en divorcios es analizar la viabilidad jurídica del caso: qué tipo de medidas se pueden solicitar, qué documentos son necesarios, qué bienes están sujetos a reparto y cuál puede ser la estrategia más adecuada en función de los intereses de la persona representada.
Un punto fundamental es la identificación del régimen económico vigente: ¿se trata de un régimen de gananciales, separación de bienes o el régimen de comunicación foral aplicable por defecto en Bizkaia? Cada régimen tiene implicaciones muy distintas para el reparto de bienes.
En un proceso contencioso, por una persona profesional del derecho y por otra que actúe en funciones de representación procesal. Quien asume la defensa jurídica se encarga del diseño de la estrategia jurídica, la presentación de pruebas, la elaboración de escritos procesales (como la demanda, la contestación o los recursos), así como la intervención directa en la vista oral.
En Bizkaia, estos juicios se celebran ante los Juzgados de Primera Instancia especializados en familia, que aplican tanto criterios estatales como la legislación foral. La experiencia del profesional en esta jurisdicción puede marcar la diferencia.
En este tipo de divorcios existen muchas cuestiones sensibles como la capacidad parental, el nivel de ingresos reales o la existencia de situaciones de violencia psicológica. Profesionales con experiencia en divorcios conflictivos sabrán cuándo y cómo solicitar peritajes, pruebas documentales, testificales o informes psicosociales, esenciales para sustentar la demanda.
Aunque se trate de un proceso contencioso, el derecho de familia sigue siendo un espacio donde la negociación es posible y deseable. Bernedo Abogado puede intervenir en negociaciones paralelas al proceso judicial, con el objetivo de llegar a acuerdos parciales que reduzcan el alcance del litigio. En Bizkaia, además, existen servicios de mediación familiar y recursos del Gobierno Vasco que pueden facilitar este tipo de acercamientos. En ocasiones es útil derivar al caso a estos servicios y otras conviene preservar la vía judicial.
En los casos especialmente delicados —por ejemplo, en divorcios con menores o con una parte económicamente vulnerable—, una buena negociación puede ser más efectiva y menos traumática que una sentencia judicial.
Protégete en un divorcio conflictivo.
Consecuencias prácticas y emocionales de una defensa jurídica
Un divorcio mal gestionado puede tener consecuencias graves, tanto económicas, como personales. En los procedimientos con menores, el interés superior de la infancia prevalece sobre cualquier otro criterio. Esto no se traduce solo en una custodia monoparental o compartida, es garantizar que la resolución final protege su estabilidad, seguridad y bienestar. En nuestro caso, Bernedo Abogado debe preparar el caso teniendo en cuenta esta prioridad, incluyendo la posibilidad de solicitar informes psicosociales, medidas cautelares urgentes o modificaciones posteriores si las circunstancias cambian.
Cuando hay bienes de por medio (viviendas, sociedades, cuentas corrientes, fondos, vehículos…) el reparto puede generar disputas de gran intensidad. En estos casos, la experiencia profesional es clave para garantizar:
- La identificación correcta de bienes gananciales y privativos.
- La defensa frente a ocultaciones o ventas simuladas.
- La preparación de liquidaciones equitativas.
- La valoración real de los activos compartidos.
En Bizkaia, las reglas del régimen económico matrimonial, que es aplicado por defecto salvo pacto en contra, pueden condicionar el reparto. Al igual que otras particularidades como la figura del usufructo viudal foral o la propiedad compartida de caseríos.
No es raro que en los divorcios conflictivos haya situaciones de acoso, dependencia emocional o incluso violencia de género. En estos supuestos, hay que activar medidas de protección, como órdenes de alejamiento, guarda y custodia exclusiva, o supresión de la patria potestad compartida.
Una defensa serena, profesional y centrada en el derecho, puede aliviar la tensión y permitir a las personas afectadas enfocarse en su proceso de recuperación personal. Porque en un divorcio conflictivo, no basta con tener representación legal: hay que contar con una persona profesional experta, con visión estratégica, sensibilidad y profundo conocimiento del entorno jurídico en el que va a litigar.
Nuestro despacho está preparado para asesorarte con profesionalidad, cercanía y la máxima discreción. Si buscas a alguien que defienda tus intereses con firmeza y respeto, contacta con Bernedo Abogado.





